Cómo todo lo que en se semilla se vuelve fuerte
y crece en ramas, en hojas, en frutos, en tallos; para después ser donado al
universo que nos abraza en nuestro ser.
En nuestro devenir.
Sigo siendo, una y tantas y todas las palabras
ahí dibujadas, las del pasado que nos
veía saltar las calles entre los costales y las del ahora que en gritos
resisten, alimentan, sostienen este abrazo; ese abrazo de antes.
Sigo siendo y en resistencia me levanto a
seguir creyendo en la férrea esperanza, aquella que se desborda en manantiales
luminosos por entre nuestros pensamientos, aveces acabados, aveces sin
sentido. Sigo siendo en el poema que nos
ofrecen los nacimientos y los nuevos despertares, esos aromas que antes no
conocíamos y ahora nos remiten al profundo misterio de la felicidad.
Sigo siendo y así…seguimos siendo: Un grito que
nos recuerda que somos capaces de seguir, somos capaces de gritar, somos
capaces de andar por ahí con las piernas cansadas o llenas de vitalidad junto a
la manada que se ha construido en medio de los lamentos y de los buenos tiempos
y somos capaces también de transformar en círculos cósmicos, que nos llevan a
esa luz primera, la felicidad original.
Sigo siendo,
Sigo siendo.
Chikila.

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